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Ecuador y las buenas prácticas desde la capacitación electoral: una mirada integral del Consejo Nacional Electoral

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Por: Teodoro Maldonado[1] y Dayana León [2]

En el contexto internacional, se han establecido múltiples análisis y perspectivas en torno a los procesos de formación cívica y la capacitación electoral que han tenido como epicentro de análisis los derechos y  deberes de diversos actores en el permanente fortalecimiento de la democracia, considerando los contextos de cada país. Esto no está ajeno a los aspectos esenciales en torno al pensamiento social y político que ha alcanzado interés desde la teoría normativa, tal y como lo señala Judit Bokser Misses-Liwerant[3] en su editorial De desafíos, saberes y convergencias, donde se observa “una respuesta a la emergente conciencia de choques/ encuentros civilizatorios así como frente a los cambios en las humanidades y las ciencias sociales, específicamente en el ámbito de la filosofía y el pensamiento normativo”.

Por tanto, y siguiendo las consideraciones de la autora, se ha establecido una  atención orientada a conceptos como “igualdad y libertad, lo público y lo privado, las identidades colectivas y el pluralismo, la democracia y la justicia, el conflicto y la ética, la participación y la ciudadanía”. Lo cual consideramos que no es exclusivo para la investigación de diferentes disciplinas, sino también para las acciones orientadas a profundizar los cambios democráticos en las naciones.

Este es un enfoque que recobra gran atención en el ámbito de la educación cívica en democracia, pues entendemos a las sociedades desde sus complejidades y diversidades. En esa perspectiva, el presente artículo centra su atención de forma específica en uno de los principales retos del órgano electoral ecuatoriano, para lo cual se han implementado acciones con el propósito de formar a la ciudadanía sobre los valores con los que se promueve una cultura de los diálogos y los consensos; y, principalmente, que genere una conciencia crítica.

Como menciona Teresa González Luna Corvera[4] en su artículo Ciudadanía y educación. Una brújula para la democracia“la educación de los ciudadanos y futuros ciudadanos no ha tenido ni sigue rutas únicas o definitivas; en su recorrido intervienen distintas concepciones, intereses, actores (sociales, políticos, religiosos, gubernamentales), enfoques disciplinarios de las ciencias sociales, territorios (locales, estatales, regionales, nacionales, internacionales y globales), modelos pedagógicos y atribuciones institucionales”.Y, por tanto, tiene una relación directa con “la idea de nación y la historia que ha sido contada – con carácter de oficial y verdadera – a varias generaciones, así como con la reproducción de valores sociales, el ejercicio de los derechos de los ciudadanos y el desarrollo de las sociedades democráticas. Actualmente se destaca el papel de la educación en la creación de ciudadanía, esto es, en el desarrollo de las capacidades de agencia de las personas para el disfrute, ejercicio y exigibilidad de sus derechos ciudadanos”.

Considerando estos aspectos conceptuales, pondremos atención en dos perspectivas importantes de estos procesos: en primer lugar se analizarán las acciones integrales por promover la educación cívica y, como segundo aspecto, se profundizará en las experiencias de capacitación durante los más recientes comicios en el país donde se eligieron a las dignidades de Presidente, Vicepresidente, Asambleístas y Parlamentarios Andinos; y donde los electores se pronunciaron en la Consulta Popular sobre los Paraísos Fiscales.

Con relación a las acciones integrales por promover la educación cívica, existe un punto de partida en Ecuador donde la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, Código de la Democracia (2009), señala como función del Consejo Nacional Electoral en su artículo 25, numeral 17, está “promover la formación cívica y democrática de los ciudadanos incorporando el principio de interculturalidad”. Estas acciones se implementan desde la institucionalidad del CNE, y también en el Instituto de la Democracia (IDD), entidad adscrita al CNE, mediante programas con públicos diversos con enfoques de igualdad y no discriminación; destacándose campañas y proyectos como “Quiero Elegir”, “No somos clientes, somos ciudadanos”, “Paredes limpias, candidatos honestos” y el proyecto de las “Escuelas de Formación Política y Social”.

De forma específica, en el IDD se ha tenido el programa denominado “ABC de la Democracia”, que en su desarrollo en todo el país ha contado con miles de beneficiarios directos a través de la capacitación y sensibilización mediante tres componentes fundamentales: 1) “Yo me comprometo”,  enfocado a la juventud; 2) “Democracia Comunitaria” con un público objetivo de todos los pueblos y las nacionalidades en el camino hacia la consolidación del Estado intercultural y plurinacional; y, 3) “La Ruta de Matilde Hidalgo” orientada a mujeres populares, urbanas, rurales y diversas.

Es necesario puntualizar que de acuerdo con la Constitución de la República del Ecuador (2008), “las ciudadanas y ciudadanos, en forma individual y colectiva, participarán de manera protagónica en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos, y en el control popular de las instituciones del Estado y la sociedad, y de sus representantes, en un proceso permanente de construcción del poder ciudadano. La participación se orientará por los principios de igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad. La participación de la ciudadanía en todos los asuntos de interés público es un derecho, que se ejercerá a través de los mecanismos de la democracia representativa, directa y comunitaria”. (Constitución de la República del Ecuador, 2008, artículo 95). Igualmente el marco normativo determina que sufragan las personas de 16 y 17 años con voto facultativo. Por tanto, gran parte de las acciones se han enfocado a los mecanismos de participación y al rol de la juventud.

En general, los procesos de sensibilización y consolidación de la formación cívica son aspectos esenciales para conducir a la participación democrática y electoral. En el caso de las Elecciones Generales de 2017 y la Consulta Popular sobre Paraísos Fiscales, la Capacitación, o desarrollo de personal, se entendió como toda actividad realizada en una organización, respondiendo a sus necesidades, que busca mejorar la actitud, conocimiento, habilidades o conductas de las personas. Dados los cambios continuos en la actividad de las organizaciones políticas y sociales, ya no existen puestos de trabajo estáticos. Cada persona debe estar preparada para ocupar diferentes funciones cuando sea requerida.[5]

Por tanto, la capacitación electoral busca influir en las ciudadanas o ciudadanos que participan en un proceso electoral con la finalidad de que se transformen en actores comprometidos con la democracia y el futuro del país. La metodología utilizada para el logro del proceso de capacitación electoral hacia los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto (MJRV) y otros actores electorales, es el método constructivista, el mismo que da paso a la interacción de las personas, donde se conjugan la teoría y la practica más las experiencias vivenciales de cada uno, haciendo que este aprendizaje sea eficaz y duradero. Es fundamental precisar que en Ecuador de forma histórica para este proceso, los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto fueron mayoritariamente estudiantes de instituciones de educación superior públicas y privadas.

Puntualizamos que las Elecciones Generales de 2017, en su primera vuelta, se realizó el 19 de febrero de 2017 y de forma previa, el 9 de noviembre de 2016,  fue la Selección de los MJRV: las personas que se constituyeron en los guardianes de la democracia desde cada JRV. En el país, la normativa determina que las juntas receptoras del voto son organismos de gestión electoral con carácter temporal y sus funciones se enfocan en recibir los sufragios y efectuar los escrutinios. Este proceso de selección con un periodo amplio de anticipación a los comicios, se desarrolló con la presencia de un notario público, auditores y representantes de las organizaciones políticas.

El modelo de capacitación – liderado por la Dirección Nacional de Capacitación Electoral CNE- consistió en una transmisión de conocimientos en cascada, que inició con los capacitadores nacionales, capacitadores provinciales, capacitadores territoriales y finalmente los actores electorales. Es importante destacar que el proceso se inició a partir del 1 de diciembre de 2016 culminando el 2 de abril de 2017, para lo cual se desarrolló material electoral de capacitación y diferentes herramientas virtuales y audiovisuales para fortalecer el proceso.

Los resultados obtenidos son ampliamente satisfactorios, llegando a consolidar un porcentaje de capacitación a los MJRV del 91,24% sobre los ciudadanos notificados, lo que corresponde a un 85,94% sobre el total de los Miembros de Juntas seleccionados, siendo estos números los mejores registrados en procesos electorales similares.

El producto final de la Capacitación Electoral del Consejo Nacional Electoral fueron las actas de escrutinio elaboradas por cada Junta Receptora del Voto, la validez de estas actas viene determinada por el porcentaje de inconsistencias en el procesamiento de los resultados obtenidos reflejan un porcentaje histórico de apenas el 5,35 % en la primera vuelta, y el 2,08% en la segunda vuelta, hito que sin duda contribuyó al desarrollo del proceso electoral de Elecciones 2017.

Todos los procesos coadyuvan igualmente a que se alcance una efectiva integridad electoral, donde –en su conceptualización más amplia- se conecta con lo que Dieter Nohlen (2016)[6] establecía como dimensión de la integridad electoral con respecto a la calidad de las elecciones, específicamente en la relación entre valores y prácticas; al respecto señaló que se “postula la correspondencia entre valores y normas por un lado y comportamientos y resultados por el otro: el sinónimo de tal aspiración es la honestidad. Integridad electoral se determina como el postulado ético, dirigido al proceso electoral en total, a los individuos involucrados en él, para comportarse de forma íntegra, o sea honesta, conforme a los valores y las normas que sustentan elecciones democráticas, y para proteger, en su caso, la honestidad del proceso electoral frente a desafíos que la ponen en cuestión”.

Si bien la ciudadanía asume sus roles, como mismo lo hace la institucionalidad electoral y las organizaciones políticas, también la sociedad ecuatoriana debe seguir apostando por otorgarle a sus actuales y futuras generaciones la capacidad de decidir, actuar, involucrarse y transformar, en coherencia con el modelo de país donde predomine la igualdad de oportunidades y los accesos justos e igualitarios en todos los ámbitos de la vida; que, en definitiva, trazan un importante camino hacia la integridad electoral donde su análisis parte de la actuación del organismo electoral.

En Ecuador esto conlleva a retos: en primer lugar, la legitimidad de una institucionalidad electoral que ha trabajado por el respeto a las decisiones de los ecuatorianos y las ecuatorianas en las urnas, cumpliendo con todos los plazos legales y normativos, y resolviendo las objeciones; y por otro, la necesidad de trabajar por fortalecer la cultura cívica, la consolidación de una Función del Estado por la transparencia, los roles de las organizaciones políticas, así como la visión integral de la participación en democracia.[7] Lo que constituye el reflejo de una sociedad con retos y diversidades; desde donde se piensa y se siente al Estado, así como a las expresiones ciudadanas, con sus desafíos para el fortalecimiento de la democracia.

[1] Director Nacional de Capacitación Electoral del Consejo Nacional Electoral de la República del Ecuador.

[2] Asesora del Consejo Nacional Electoral – Instituto de la Democracia. Ecuador.

[3] Judit Bokser Misses-Liwerant. “De desafíos, saberes y convergencias: La Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales.” Revista mexicana de ciencias políticas y sociales 58.217 (2013): 9-28.

[4] Teresa González Luna Corvera. “Ciudadanía y educación. Una brújula para la democracia.” Altre Modernità (2016): 51-69.

[5] Fuente: Memorias Electorales narradas por sus protagonistas – Ecuador 2017. Consejo Nacional Electoral (2017).

[6] Dieter Nohlen (2016). Arquitectura institucional, contexto sociocultural e integridad electoral. Desafíos28(1), 399-426.

[7] Dayana León (2017). Ponencia: Integridad electoral en Ecuador: análisis y experiencias desde la institucionalidad, presentada en el XXVIII CONGRESO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS ELECTORALES: LOS DESAFÍOS GLOBALES DE LA GOBERNANZA ELECTORAL. Ciudad de México.

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